Regalando autoconfianza a nuestros hijos

Regalando autoconfianza a nuestros hijos

¿Crees que puedes estar sobreprotegiendo a tus hijos?

Seguramente a todos nos gustaría que nuestros hijos crecieran con confianza en sí mismos, sin
angustia y sintiéndose capaces de lo que se propongan. Pues bien, hoy quiero compartir con
vosotros que para lograrlo podemos asegurarnos de no sobreprotegerles. ¿Porqué? Porque la
sobreprotección es el exceso de cuidado, atención, defensa, y como siempre decimos “los
excesos no son buenos”.
Normalmente parte de una angustia de los padres que están excesivamente preocupados por
la seguridad de sus hijos y puede asociarse a un modo de apego inseguro, aunque no siempre
es así.
Es cierto que según la cultura se protege en mayor o menor grado a los niños, pero en las
últimas generaciones la sobreprotección está en auge. Hace unas décadas jugábamos en
columpios de hierro ¡sin el suelo acolchado!, y los padres no se quejaban al profesor si ponía o
no muchos deberes a sus hijos.
Creo que el esfuerzo debería enfocarse en conseguir que desarrolle sus capacidades y ayudarle
a crear una personalidad que sepa enfrentar lo negativo.

No le evites las dificultades, mejor ¡enseñale a superarlas!

A menudo encontramos a padres cuya actitud es hacer todo por sus hijos (tareas, estudiar la lección, trabajos del cole, atarle los cordones, partirle la comida, resolver problemas con sus amigos de juego) por lo tanto cuando sea mayor y se enfrente al mundo real, no tendrá capacidad de resolver conflictos emocionales porque ya lo resolvían sus padres cuando otros niños eran injustos con él, o no tendrá capacidad de saber hablar con adultos porque contestaban sus padres cuando le preguntaban al él, o puede que se bloquee ante la adversidad si le mantenían en una burbuja emocional.


Sería bueno recordar que cuando el niño va afrontando esos pequeños retos, malestares, frustraciones, va formando una personalidad con resiliencia, sintiéndose capaz de resolver conflictos, de asumir distintas situaciones y adaptarse a ellas. Va a ser capaz de conocer mejor el mundo que le rodea y sus propias capacidades y limitaciones. Le protejo enseñándole a gestionar sus emociones, permitiendo que se frustre, que pase malos momentos y se recupere de ellos, dejándole descubrir que lo puede lograr, que es capaz de afrontarlo y superarlo. Todo esto deja una huella emocional muy positiva él.

¿Cómo puedo saber si le sobreprotejo?:

  • ¿Tratas de evitarle cualquier situación desagradable?

  • ¿Respondes por él cuando le preguntan?

  • ¿Le dejas explorar el mundo o prefieres limitarle para que no se haga un daño relativo?

  • ¿Atiendes rápidamente a todas sus demandas para evitarle malestar?

  • ¿Haces las cosas por él a pesar de que si le dejases aprender ya sería capaz de hacerlo por sí mismo?

  • ¿Le modificas las comidas para que no le disgusten?

  • ¿Cuándo hace algo y no te parece que está suficientemente bien, le animas a volver a

    intentarlo o lo mejoras tú por él?

A veces son conductas concretas, pero también se puede apreciar la sobreprotección en actitudes de vida, como por ejemplo en los llamados “padres helicópteros” que rondan siempre cerca de los niños para evitar que se caigan o que les suceda cualquier situación negativa que pretender reparar ellos cuanto antes para evitarles ese momento de malestar.

Resolverle la vida no es ayudarle, es incapacitarle

1- ¿Qué consecuencias negativas le puede provocar?:

  • Falta de habilidades sociales
  • Inmadurez
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Baja autoestima
  • Falta de construcción de su identidad desconociendo sus capacidades y límites
  • Rasgos de personalidad insegura, temerosa
  • Falta de capacidad resolutiva

Tener padres sobreprotectores no te enseña a estar a salvo, te enseña a tener miedo

2-¿Qué puedo hacer?:

Ayúdale a ser autónomo, déjale hacer y así podrá desarrollar y crear su personalidad.

  • Deja que responda cuando le pregunten.
  • Deja que se defienda (si no sabe sé su guía, su entrenadora de vida, dile que ves y como podría resolverlo, pero que sea él en primera persona quien vaya a resolverlo).
  • Deja que lo intente.
  • Deja que se equivoque.
  • Deja que se enfrente solo a los imprevistos, a los problemas… así despertarás su señal de alerta para saber que si no se fija se puede hacer daño o perder su helado… en fin, aprender de la vida.
  • Les estamos enseñando asertividad, empatía, socialización… les estamos enseñando a crecer, a avanzar surja lo que surja en la vida, y ese es el gran regalo que les podemos hacer. Somos su guía, su apoyo, no sus limitadores e incapacitadores. Hay que darle la confianza de que estás ahí, que le vas a proteger, que si se ha hecho daño le vas a curar, y si no sabe cómo afrontar un problema le vas a escuchar y a explicar cómo puede actuar o como afrontarlo. Pero debe ser él quien lo afronte.

 

En ocasiones ha podido suceder algo que nos ha llevado a este tipo de conductas: un problema de salud en el niñ@, una amenaza real sobre su integridad (maltrato), etc…
En estos casos es importante revisar si se ha podido generalizar la sensación de alarma cayendo de nuevo en la sobreprotección.


En Baby suite os podemos ayudar a encontrar ese equilibrio entre necesidad y exceso, y trabajar juntos para evitar que se les traslade la angustia que suele llevar asociada. Estaremos encantados de ayudaros

Déjale caer y anímale a levantarse

Marta Pajares

Psicóloga de Baby Suite

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