Aprendiendo a poner limites

Aprendiendo a poner limites

Hoy en día se ha escrito mucho sobre este tema, pero no se ha avanzado lo suficiente.
Se habla de poner límites a nuestros hijos, la importancia que tiene saber ponerlos con templanza y cariño, sin gritos, pero…

¿Os habéis parado a pensar en si vosotros sabéis poner esos límites en vuestra vida adulta?

En numerosas ocasiones nos centramos en cómo educar a nuestros hijos, en qué decirles, pero debemos recordar que en ocasiones las palabras se las lleva el viento, pero nuestro ejemplo, nuestros actos son la huella que vamos dejando en ellos.


Si papá o mamá tienen problemas en el trabajo y no sabe poner el límite, o si les incomoda constantemente una situación familiar y no saben manejarla con asertividad, eso es lo que los niños están aprendiendo: que hay que tragar, aguantarse, dejar que el otro haga algo contigo que a ti te molesta… piénsalo por un momento, un compañero de trabajo que te coloca en una posición que te incomoda y no sabes como gestionarlo, o un jefe que se extralimita y no sabes muy bien como hacerlo sin poner en riesgo tu trabajo, o un familiar que decide por ti sin consultarte, etc. al final aguantas muchas cosas de las que luego te quejas en casa y esa actitud de pasividad es lo que aprenden los niños. A no saber defenderse, a no hacerse respetar.

O por el contrario, quizá tiendes mas a la agresividad y cuando te incomodan este tipo de situaciones, en vez de ser asertivo y respetuoso, respondes de una manera agresiva y tensa, cayendo sin pretenderlo en la falta de respeto al otro. Esto también lo ven los niños y lo aprenden como modo de relacionarse con el mundo, si algo me molesta puedo defenderlo a costa de lo que sea, y no es así. Se debe mantener el respeto mutuo y se puede lograr.

Saber decir NO, entre los adultos, saber ser asertivo, respetarte a ti mismo a la vez que respetas a los demás es algo sencillo de entender, pero a veces es difícil llevarlo a cabo.

A veces bastan unas pocas sesiones para aprender esta habilidad de gestión emocional, quizá esa conducta, ese modo de respuesta lo aprendimos de nuestros padres, pero ahora, en nuestra vida adulta vemos que no es la manera que queremos elegir para relacionarnos con los demás, ni la que queremos transmitirles a nuestros hijos. Podemos desaprender y volver a aprender algo que nos guste más, algo elegido por nosotros como adultos.


Quiero recordar que nuestro bienestar se encuentra, desde mi punto de vista, en ese equilibrio que se logra cuando lo que queremos hacer y lo que hacemos se parecen mucho, el malestar es lo contrario, cuando deseamos una cosa, pero estamos haciendo la contraria.

Si tienes claro que el respeto mutuo es una buena opción,

¡Te animo a aprender a ser asertivo!

También es cierto que en ocasiones hay ligado un problema de autoestima, como si los demás valiesen mas que uno mismo, y desde ahí, desde esa emoción es desde donde te puedes estar faltando al respeto y dejas que el otro te trate de un modo que te molesta, sin saber ponerle límites. Eso también se debería trabajar en sesión.

Somos un ejemplo de vida para nuestros hijos, y está claro que nuestras habilidades de gestión emocional es algo que va a dejar huella en ellos, por eso os animo a que os propongáis conseguir esta habilidad, ser asertivos, aprender a decir que no, aprender a poner límites. Si queréis podemos verlo en sesión para trabajar cada ejemplo real de vuestra vida y aprender a manejarlo de manera personalizada.

En Baby Suite estamos para ayudaros.


Marta Pajares

Psicóloga de Baby Suite

col. M-21177

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