Aprende a detectar un prolapso

Aprende a detectar un prolapso

Seguro que en algún momento has escuchado que alguien se ha puesto una “malla” después del postparto. ¿Sabes por qué motivo se ponen? Es porque los ligamentos que sujetan la vejiga, el útero y/o pared del recto han cedido o se han roto. Es más común de lo que se piensa y el tratamiento quirúrgico no es el único que existe, hay alternativas. ¿Te ocurre? ¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo! 


¿Qué es un prolapso?:

Un prolapso es cuando un órgano de la cavidad pélvica se desplaza de su sitio. Puede ser porque un ligamento se ha dado de sí, se ha roto y/o la musculatura no está sujetando como debería.

Hay distintos prolapsos, depende de qué víscera se desplace y puede haber varios a la vez. Puede ser de:

  • Uretra. 
  • Vejiga. 
  • Útero. 
  • Recto.

Además, estos se pueden clasificar según el grado que sea.

  • Grado 1. Leve descenso dentro de la vagina.

  • Grado 2. El descenso es hasta la entrada de la vagina.

  • Grado 3. La víscera sale por la vagina.

  • Grado 4. La víscera está totalmente fuera.

¿Qué factores pueden predisponerme a un prolapso?:

Hay ciertos factores que están relacionados con el prolapso y que nos predisponen a ello:


  • Embarazo: En esta etapa se genera relaxina, una hormona que da más “elasticidad” al tejido para poder permitir el embarazo y el parto. La hormona no entiende de tejidos y afecta a todo el cuerpo, incluyendo a los ligamentos de nuestro suelo pélvico. Además tenemos que sumar el peso extra que supone el bebé en la cavidad pélvica. Por esos motivos son más vulnerables los ligamentos de la zona y aunque el parto luego acabe en cesárea, ese tejido ha “sufrido” igualmente.
  • Parto: El parto genera impacto en la zona pélvica. Multiparidad, expulsivos prolongados, las episiotomías y el uso de instrumental en el parto están asociados con la aparición de prolapsos.
  • Mala postura: Las presiones dentro de nuestro cuerpo no se distribuyen igual con una mala postura. Cuando la pelvis no está neutra, la presión se canaliza al suelo pélvico. También afecta la posición adelantada de los hombros y la cabeza aumentan la presión en la zona pélvica.
  • Estreñimiento: Los empujes para evacuar heces dañan el suelo pélvico. Acumular heces en la ampolla rectal debilita la pared posterior de la vagina.
  • Tabaquismo: Genera disminución de estrógenos, disminuyendo la calidad del tejido en la zona.
  • Sobrepeso: El suelo pélvico tiene que trabajar más para sostener el exceso de peso. Puede favorecer la distensión de los ligamentos y la musculatura.
  • Deporte de impacto: Los impactos repetitivos promueven la debilidad del suelo pélvico.
  • Menopausia: La carencia de estrógenos provoca debilidad de la zona.
  • Genéticos: La calidad del tejido se puede heredar. Si el tejido es de mala calidad, tiene más posibilidades de romperse o darse de sí.

¿Qué puedo notar si tengo un prolapso?:

Lo más habitual que puedes notar es una sensación de peso en la pelvis. En casos más complicados puedes notar que algo sobresale de la vagina. El prolapso de la vejiga y/o la uretra puede estar asociado a problemas urinarios, como sensación de vaciado incompleto o pérdidas de orina. En caso de prolapso del recto lo más habitual es notar que no puedes defecar con normalidad, incluso que necesitas ayudarte con la mano.

Para confirmar si realmente tienes un prolapso, lo mejor es acudir a un profesional como un fisioterapeuta especializado, una matrona o un ginecólogo.

¿Me tengo que operar? ¿Tendría que hacer algo más a parte de la operación?:

No siempre la cirugía es la mejor opción, hay que individualizar siempre. Para los grados 1 y 2 funciona normalmente muy bien el tratamiento de fisioterapia, no es necesaria la cirugía. Pero para los grados 3 y 4 es muy recomendable la cirugía. 

Es imprescindible acompañar la operación con tratamiento fisioterapéutico. Esto es porque la malla necesita el refuerzo de la musculatura del suelo pélvico y abdominal, además de una buena postura, para no tener que recurrir a futuras cirugías.


¿Qué es un pesario? ¿Puedo usar pesario?

El pesario es una órtesis que se introduce por la vagina y suple la función de los ligamentos del suelo pélvico. Encontramos distintas formas de pesario en función del tipo de prolapso y hay que seleccionar la talla correcta con ayuda de un profesional especializado.

Hay pacientes que deciden no operarse y usar un pesario, es una opción que se puede valorar. Pero pasa algo parecido a la cirugía, por sí solo es insuficiente y se necesita complementar con tratamiento de fisioterapia.

¿En qué consisten las sesiones de fisioterapia?:

Primero se realiza una valoración de suelo pélvico, en la que se valoran las causas que han provocado ese prolapso y qué lo empeora. Una vez identificados esos factores, seleccionamos el tratamiento adecuado y personalizado acorde a cada paciente.

El tratamiento principal suele ser ejercicios (hipopresivos, tronco de propiocepción, ejercicios específicos de suelo pélvico y/o abdomen…) y corrección de hábitos de vida insalubres para el suelo pélvico. A parte se pueden necesitar tratamientos de radiofrecuencia (indiba), terapia manual, electroterapia… en función de qué esté afectado. El tratamiento es muy activo y requiere de trabajo en casa para conseguir nuestros objetivos.


Es importante la valoración del fisioterapeuta especializado antes de hacer ejercicios por libre para corregir ese prolapso. Esto es porque no todas las técnicas valen para todo el mundo y pueden empeorar el prolapso.

Los hipopresivos, por ejemplo, son muy conocidos y pueden ser una buena herramienta, pero si no se hacen correctamente pueden mandar presión al suelo pélvico, debilitándolo aún más. Hay que comprobar qué pasa a nivel pélvico antes de hacerlos.

También están los famosos ejercicios de kegel, que sirven para fortalecer el suelo pélvico. En el caso de tener hipertonía en el suelo pélvico, es decir, un exceso de tensión de la musculatura, pueden favorecer aún más la debilidad del suelo pélvico, empeorando el prolapso.

 

Ahora que has visto que es más normal de lo que pensabas.

¿Te resultan familiares estas sensaciones? ¿Crees que puedes tener un prolapso? ¡Te podemos ayudar! Pide cita con nuestras fisioterapeutas especialistas en suelo pélvico y te ayudaremos a escoger la mejor opción de tratamiento para ti.


Bárbara Albarracín Cuesta

Fisioterapeuta de Baby Suite


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Paula

Hola a todos y todas. Soy Paula Camarós, matrona, mami de dos peques y fundadora de Baby Suite. Me formé en Reino Unido, donde ejercí para el sistema público de sanidad 6 años. Estos años en un país pionero en parto respetado me ayudaron a conocer “otra maternidad”. Acompañar a cientos de familias y poder ser parte de su historia ayudándoles a traer al mundo a su bebé, en un entorno respetado y humanizado fue mi motivación para abrir en Febrero del 2017 mi centro para la maternidad. Creo firmemente en el trabajo de un equipo multidisciplinar, y defiendo y promuevo la práctica basada en evidencia.

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